Lo inverosímil del cuadro ocupa el lugar de una broma gráfica que se cuenta sola. ¿A qué se debe la añoranza de la prisión mientras se está libre?
A la ciudad se le habita conceptualmente, como un manifiesto unidireccional que no admite argumentación: se es ciudadano donde sea que vaya una-o.
Esta condición del comportamiento (léanse ambos términos desde la perspectiva de Pavlov) ha sido sumamente estudiado a últimas fechas y es difícil su análisis en tan amplio espacio y tan breves líneas, pero intentare apresurar un corolario con la autoridad que me da el ser el sujeto y el objeto de estudio:
"Añoro (no extraño) la ciudad (mi espacio y quién soy yo en ese sitio) en mis vacaciones (ocio auto-infligido)"
Si.
@mikealex_aldana

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